GÉMINIS: HORÓSCOPO DEL EQUINOCCIO 2017

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GÉMINIS

2016 ha sido un año muy pesado para los Géminis, lleno de pruebas y tareas, constelado de constantes llamadas de responsabilidad. Las oposiciones de Saturno, de hecho, a menudo representan un banco de pruebas importante para el crecimiento y la evolución personal.

Es por esta razón que he elegido una película sobre el crecimiento personal que recuerda un poco una novela de aprendizaje a toda marcha. Estoy hablando de “Big! Quisiera ser grande)” con Tom Hanks, una película inolvidable que ha marcado la adolescencia de mi generación. El protagonista es Josh, un niño de 13 años que quiere ser adulto. El Mago Zoltan lo complace, y a la mañana siguiente se despierta treintañero, su imagen ha cambiado, e inevitablemente cambiará también su vida.

Inmediatamente Josh se enfrentará a las muchas dificultades de una vida “adulta”: tendrá que encontrar un piso, un trabajo y nuevos amigos. Y mira, lo hace súper bien, pero, como se encuentra tan bruscamente en una vida “de adultos”, Josh corre el riesgo de perderse por el camino del encanto, de la suavidad y de la capacidad creativa que sólo los niños poseen.

A tu signo le ha pasado algo parecido, cuando en el otoño de 2015 Saturno entró en oposición a Júpiter en cuadratura: una especie de “movimiento de pinza”, un cielo estrecho en el cepo de dos grandes planetas del crecimiento.

Saturno ha puesto delante de tí nuevas responsabilidades y Júpiter te ha frenado el camino: cada iniciativa ha necesitado mucho tiempo, ha estado sometida a continuos retrasos, cansancios y falsos inicios. Era como viajar con el freno de mano echado y con un “rádar de velocidad” planetario listo para activarse, que cada vez intentaba acelerar o “adelantar” con un proyecto o con un gasto mayor de lo que suponías.

A veces la astrología resulta ser una preciosa “máquina del tiempo” que permite relacionar períodos de la vida muy lejanos entre ellos y que aparentemente carecen de conexión causal. Por esta razón te invito a volver con tu mente a 2001/2002, porque quizás algunas de las dificultades que hayas encontrado en el cielo de 2016 en el trabajo, en las relaciones interpersonales o sencillamente en tu crecimiento personal, podrían representar la consecuencia de algunas elecciones de vida que pertenecen a aquellos años (2001/2002).

La oposición de Saturno, de hecho, representa una especie de espejo que muestra, evidentemente, el efecto de una “desalineación” ocurrida a principios del cielo, aproximadamente hace 14 años: una decisión, una elección tomada en aquel entonces que ha empezado a producir los primeros efectos y que 14 años después muestra los resultados más visibles.

Piensa en los ingenieros que construyen un ferrocarril: imagina que hubiera un pequeño error en el cálculo y que los andenes no sean perfectamente paralelos. A la hora de construir la primera milla del ferrocarril, el error todavía es imperceptible, invisible: los andenes parecen perfectamente paralelos. Imagina, ahora, después de 14 años (que constituyen la primera mitad de un ciclo de Saturno) que la construcción llegue a cien kilómetros de ferrocarril, y aquel mismo descarte, inicialmente imperceptible, haya creado una divergencia enorme entre los dos andenes: en vez que ser paralelos, ahora se parecen a una grotesca “Y”. Aunque el descarte siempre es el mismo, a cada kilómetro se ha producido una brecha mucho más grande.

En este “nuevo” estado de cosas aparentemente “crítico”, nuestros ingenieros pueden darse cuenta del error inicial y empezar a desmontar el ferrocarril defectuoso para ajustarlo de modo que los andenes sean perfectamente paralelos. Si, al contrario, los cálculos iniciales han sido precisos, si se han realizado dos andenes perfectamente paralelos, es probable que a la hora de la oposición asistiremos al ensayo y a la inauguración del ferrocarril. Pues, para bien o para mal, el tránsito de la oposición representa un momento importante de verificación, en el que si hay una desalineación es imposible no verla claramente y no reconocerla: si todo ha ido bien encontraremos confirmaciones, reconocimientos y frutos de nuestros esfuerzos.

De todas formas, tienes que leer la primera parte de tu horóscopo “en el pasado”, porque este cielo tan pesado en buena parte se va a quedar atrás ya desde finales de otoño 2016. Además, los que han nacido en la tercera década son los que más se van a enfrentar a las pruebas de Saturno, incluso en 2017, aunque bajo un cielo más dinámico, ligero y amable con respecto al cielo de 2016.

Pasando del viejo al nuevo año, de hecho, se cierra la primera fase de “Saturno en contra” – fase de la “des-construcción” – y empieza una segunda fase (más estimulante y ligera) de “reconstrucción”.

Volviendo al ejemplo anterior, de hecho, 2016 recuerda los momentos en los que (si hubo un error de juicio previo) nuestros ingenieros se daban cuenta de que sus andenes no eran paralelos – a veces con una colisión – y tenían que empezar a desmontarlos para corregir el andén “defectuoso”, porque eventualmente por allí el tren no pasaría.

2017 parece el año en el que el error ha sido descubierto, metabolizado y arreglado: si se vuelve a construir un nuevo andén, esta vez será perfectamente paralelo al otro, y kilómetros después, esta construcción será cada vez más ligera, natural y espontánea; además, esto supondrá un esfuerzo menor porque una vez corregido el error inicial, será más fácil establecer una orientación correcta, hasta que, al final del año, Saturno dejará finalmente la oposición y llegará el momento de inaugurar por fin tu ferrocarril. Un ferrocarril con andenes perfectamente paralelos por los cuales pasará el tren, o, mejor dicho, por los que pasarán trenes infinitos.

Este es por lo tanto el año en el que Josh empieza a acostumbrarse a estas nuevas responsabilidades de adulto. Igual que el protagonista de la película, quién consigue encontrar un trabajo de diseñador y probador de juguetes (lo que le permite poner a prueba su imaginación de niño), conseguirás establecer contacto con tu índole más ligera y fantasiosa que convertirás en creatividad aplicada a través de actividades y proyectos concretos ¡de gran satisfacción!

En el amor, 2016 ha sido un año “difícil” y exigente. Incluso aquí, si los andenes iban por diferentes destinos, ha sido necesario entender el desfase y “manejarlo”. El año pasado muchas parejas se han dado cuenta de que habían perdido el centro de los objetivos comunes y ya no querían lo mismo.

Por supuesto, para ser más preciso necesitaría conocer el signo de la pareja, pero hay algunos “temas calientes”: hay quien quería mudarse mientras que el otro quería quedarse y viceversa. Había parejas que soñaban con un inicio de convivencia o una nueva casa, pero la falta de dinero u otros obstáculos de carácter práctico/económico han hecho que se procediera con más cautela y paciencia. El mismo “semáforo amarillo” le ha tocado también a las parejas que deseaban tener el primero hijo. En fin, la “prueba” más importante para las parejas del año pasado ha sido una verificación y un “reajuste” de los objetivos. Las parejas más frágiles han visto el final de la línea, ya que no han encontrado en sí mismos la clave de acceso para subir de nivel. Las parejas más fuertes, al contrario, han seguido juntos y han vuelto a encontrar un centro común, aceptando el compromiso y las responsabilidades de un “crecimiento de pareja”, y ahora disfrutan de la recompensa.

Vuelve la capacidad de estar bien, de desarrollar nuevos proyectos con más confianza y optimismo, y, gracias a un cielo laboral más estable y menos incierto, para muchos será el año de la llegada de un premio o de un nuevo hijo.

También para los solteros, que en los últimos dos años han vivido el amor entre altibajos, el nuevo año supone un cambio.

¡Ya está! No es tiempo de idealizar cada nuevo encuentro proyectando en el otro la confirmación de nuestro valor personal, como si fuera una especie de espejo mágico de Blanca Nieves a quién preguntes: “¿Quién es la más bella de todas?”. Desvanece el hechizo, y con él también la necesidad de hacerse preguntas buscando de manera ansiolítica una respuesta, ya que, a poco a poco, esta misma la vas a encontrar dentro de tí. Y cuando se active este “clic”, todo cambiará. Ya no estás a merced de cualquiera porque has entendido que no lo necesitas. Eso te permite elegir lo que quieras y evitar lo que no quieres.

En resumen, te dejas atrás dos años de demolición de todo lo que tenía que ser corregido o abandonado, y entras en el año de la reconstrucción. Josh ha alcanzado el nivel de maturación necesario para disfrutar mejor de su nueva vida de treintañero con todas las nuevas oportunidades que le puede regalar a los demás. Sin embargo, no olvidemos que al final Josh es un niño de 13 años, al que le encantan los videojuegos y que se emociona con la idea de su primer beso. Ojalá le dejemos jugar un poco a Josh. Se lo merece.


© Simon & The Stars
© Translation: Nicolò Porcellato

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